
Cuándo lijar y barnizar el parquet en vez de cambiarlo
Publicado el 21 de julio de 2026
Artículo
Un suelo de madera con años de uso encima suele acabar rayado, con el color apagado o simplemente pasado de moda. La primera idea que se nos viene a la cabeza es cambiarlo entero, pero en muchos casos no hace falta llegar a eso. Te contamos cómo saber si tu suelo es de los que se pueden recuperar así.
Qué es lijar y barnizar un parquet
Lijar consiste en desgastar la superficie de la madera con maquinaria específica hasta eliminar arañazos, manchas y el barniz antiguo, dejando la madera al desnudo.
Después se aplica un nuevo barniz o acabado, que protege la madera y le da el aspecto final: mate, satinado o brillo, según lo que prefieras.
Es un proceso que se puede repetir varias veces a lo largo de la vida de un suelo de madera maciza, siempre que quede grosor suficiente para lijar.
Señales de que SÍ compensa lijar
- La madera es maciza, o tiene una capa de madera noble con grosor suficiente para soportar un lijado.
- El desgaste es solo superficial: arañazos, manchas de barniz gastado, pérdida de brillo o un color que ha quedado anticuado.
- Las tablas están bien fijadas, sin huecos grandes entre ellas ni movimiento al pisar.
- No hay zonas dañadas por humedad ni tablas partidas o podridas.
- Simplemente quieres cambiar el tono o el acabado del suelo sin tocar la estructura.
Si tu suelo cumple estas condiciones, lijarlo y barnizarlo suele ser mucho más económico que cambiarlo entero, porque te ahorras el coste del material nuevo, la retirada del suelo antiguo y buena parte del tiempo de obra.
Señales de que hace falta cambiarlo
No todos los suelos son candidatos a un lijado.
Hay señales claras de que lo más razonable es sustituir el suelo entero:
- Tablas dañadas por humedad, con manchas oscuras, hinchazón o deformación.
- Grosor de madera insuficiente, sobre todo en suelos que ya se han lijado varias veces antes.
- Roturas, agujeros o tablas sueltas en varias zonas del suelo.
- Un suelo laminado o de tarima flotante que no admite lijado, a diferencia del parquet macizo.
En estos casos, forzar un lijado no soluciona el problema de fondo, y lo más recomendable es valorar una instalación nueva que empiece con una base en buen estado.
Qué acabados puedes elegir
Una de las ventajas de lijar y barnizar es que puedes renovar por completo el aspecto del suelo sin cambiar la madera.
Puedes elegir entre acabado mate, más discreto y que disimula bien el uso diario, satinado, un punto intermedio muy habitual en viviendas, o brillo, que aporta más luminosidad pero marca más las huellas y el polvo.
También es el momento de decidir si quieres mantener el tono original de la madera o cambiarlo por uno más claro u oscuro según la decoración que busques.
Si tienes dudas sobre el estado de tu parquet, lo mejor es que lo veamos en persona con nuestro servicio de lijado y barnizado de parquet. Valoramos el grosor de la madera, el estado de las tablas y te decimos con sinceridad si tu suelo se recupera bien o si compensa más una sustitución completa.
¿Tu parquet necesita un repaso?
Cuéntanos cómo está tu suelo y te decimos si compensa lijarlo o cambiarlo.